Viacrucis

Por la señal de la santa cruz…

Acto de contrición.

 Oración:

Ven, Espíritu Santo, ilumina nuestro espíritu y enciende nuestro corazón, para que la meditación de los misterios de la pasión del Hijo de Dios acreciente nuestra humildad y nuestra devoción, así como el amor a la cruz y nuestra entrega a la voluntad del Padre, único camino para alcanzar la Resurrección y la Vida. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 1º Estación: Jesús, condenado a muerte.

 Pilato, entonces, queriendo satisfacer a la plebe, les dejó en libertad a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado. [Mc 15, 15]

Te he condenado a muerte, Jesús. Mis obras han hablado contra ti, mis pensamientos y deseos han testificado en tu contra. Como San Pedro, te he negado, mas no tres veces, sino todos los días de mi vida. Perdóname, Señor.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

2ª Estación: Jesús carga con la cruz.

Tomaron, pues, a Jesús, y cargándole la cruz, salió al lugar llamado Gólgota. [Jn 19, 17]

Cargas en tus hombros la cruz que para ti he fabricado con mis despreciables pecados. Los tomas sobre ti para librarme de ellos y abrirme la puerta de la vida eterna. Me amas más allá de cualquier cruz, y me enseñas a amarte más allá de cualquier cruz.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

3ª Estación: Jesús cae por primera vez.

Con todo, eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que le pesaban. [Is 53, 4a]

Te aplasta el peso de nuestros pecados, de nuestro desprecio. Nuestra ingratitud azota tu cuerpo de hombre, pero no sofoca tu amor de Dios. Permites que la piedra golpee tu rostro para mostrarnos que no hay humillación ni dolor que no estés dispuesto a pasar por nosotros. Y luego, como a Lázaro, te dices a Ti mismo. ¡levántate!

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre.

Mis entrañas se estremecen, mi corazón se consume en mi interior. ¡No hay quien me consuele! [Lam 1, 20b.21a ]

“Madre, muero por los que te doy como hijos. Me hago Cordero por ellos, por el Amor que abrasa mi Corazón de Dios. Acompáñame al suplicio, y ámalos como yo los he amado.” “Hijo, hágase en Mí según tu voluntad”.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

5ª Estación: El Cireneo ayuda a llevar la cruz a Jesús.

Y obligaron a llevar la cruz de Jesús a uno que pasaba por allí, Simón de Cirene. [Mc 15, 21a]

Jesús, ¿te amaba el Cireneo? ¿Creía que tú eras Dios? Seguramente no deseó llevar tu cruz; pero cargó con ella, y ayudó a Dios a redimir al mundo. Hazme Cireneo, Señor. Enséñame a cumplir tu voluntad, aun en contra de la mía. Hágase en mí según tu Palabra.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

6ª Estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús.

Muchos se habían horrorizado al verle – tan desfigurado estaba su semblante, que no tenía ya aspecto de hombre-. [Is 52, 14]

Señor, no tengo nada para consolarte, más que mi corazón. Te lo ofrezco como sudario: imprime en él tu santo rostro y empápalo de tu sangre preciosa.  No sea yo mío, sino tuyo.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

7ª Estación: Jesús cae por segunda vez.

 Era maltrado y se doblegaba, y no abría su boca; como cordero llevado al matadero, como ante sus esquiladores una oveja muda [Is 53, 7]

También yo he vuelto a caer, mil veces, en los mismos errores y pecados. Tú que conoces la debilidad del hombre, perdóname, Señor. Tú que te viste abandonado sobre el suelo, enséñame a mirar con esperanza al cielo. Tú, que volviste a levantarte cuando quizá ya nadie lo esperaba, enséñame a levantarme confiando en tu Misericordia.  

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

8ª Estación: Jesús habla a las mujeres de Jerusalén.

  Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”. [Lc 23, 28]

“No llores por Mí, llora más bien por ti. Yo abrazo la muerte para que tengas vida; Yo acepto la voluntad de mi Padre, y muero por Amor. Pero tú, ¿hasta cuándo vas a despreciar mi Misericordia? ¿Cuánto tiempo más gritarás crucifícale con tus pecados? ¿Por cuánto tiempo me mirarás desde lejos, en vez de tomar mi cruz y acompañarme el Calvario?”

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez.

Y Yavé ha hecho recaer sobre Él la iniquidad de todos nosotros. [Is 53, 6b]

¡Muere! Grita la humanidad pecadora. ¡Muere! Grita esta generación impía. ¡Muere! Gritan mis pecados y mi vida obscura. Y Tú vuelves a caer al suelo. Pero has de ser sacrificado sobre la cruz, ofreciendo tu rostro misericordioso a quienes te matan. Y te vuelves a levantar. ¿Por fuerzas propias? No. Ya no es tu condición humana, sino el Divino Amor que abrasa tu Corazón el que levanta tu cuerpo, para finalizar tu viacrucis.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

10ª Estación: desnudan a Jesús.

Se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, a ver qué se llevaría cada uno. [Mc 15, 24]

“He aquí mi Cuerpo y mi Sangre, entregados por tu redención. Nada los viste ni los oculta. El mundo se quedó con mis vestiduras; a ti te doy lo que queda: mi Cuerpo y Sangre, mi Alma y mi Divinidad. Y, hasta que te abrace en el cielo, así me encontrarás en la Eucaristía: desnudo y entregado.”

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.  

11ª Estación: Jesús es crucificado.

Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior; mi boca está seca como una teja, y mi lengua pegada al paladar. Una multitud de inicuos me acomete; taladran mis manos y mis pies. [Sal 22, 15-17]

“Quien quiera venir en pos de Mí, que tome su cruz y me siga” me dices, Señor. Pero en tu cruz hay sangre, sudor y espinas. En tu cruz veo el desprecio del mundo, y eso me aterra. Sin embargo, Tú has vencido al mundo. Y, en tu agonía, nos das como Madre a la Reina del Cielo (“He ahí a tu hijo”), intercedes por nosotros ante el Padre (“perdónalos, porque no saben lo que hacen”), reclamas con Amor sediento nuestra alma (“tengo sed”) y nos abres las puertas de tu Reino (“te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”). Ya entiendo, Señor. Tu yugo es ligero, y tu carga liviana.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.  

12ª Estación: Jesús muere en la cruz.

El sol se eclipsó, y el velo del Templo se rasgó por medio. Y Jesús, con fuerte voz, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y al decir esto expiró. [Lc 23, 45]

“Todo se ha cumplido”. “Si el grano no cae en tierra y muere, no da fruto”. Desde ahora, mi Dios, acepto la muerte que quieras enviarme, con toda la soledad, la obscuridad y el dolor que la acompañen. Sea para tu gloria, Señor, y que, rendido a tu voluntad, con el último latido de mi corazón te ame.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.  

13ª Estación: Jesús en brazos de su Madre

Mi Amado se había ido. Se me fue el alma tras de Él. Lo busqué y no lo encontré. Lo llamé, y no respondió. [Cant 5, 6]

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, dice el Señor. Pero, a los que ama más tiernamente, a esos les presenta más duro el Camino, más silenciosa la Verdad, más escondida la Vida. Sí, María, tu dolor se tornará en poder; tus lágrimas, en dones; tus llagas, en tesoros de gracia. Ruega por nosotros, Madre.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.  

14ª Estación: Jesús es sepultado.

Después de las penas de su alma, verá la luz y quedará colmado. [Is 53, 11a]

“Ya he satisfecho la Justicia y el Amor de Dios. Ahora, mi humanidad calla, hasta que se manifieste mi divinidad. Ya no me busques en la tierra, porque mi Reino no es de este mundo. Muere conmigo, y Yo te resucitaré, porque YO SOY LA RESURRECIÓN Y LA VIDA”.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,

que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Padre nuestro. Ave María. Gloria.  

Por las intenciones del Papa :

Padre nuestro. Ave María. Gloria.

Oración:

Virgen María, Madre nuestra, que ofreciste en tus brazos a Dios tu único Bien sacrificado, enséñanos a cargar con amor la cruz que el Señor ha tenido a bien concedernos, para alcanzar, por la entrega total de nuestra vida a su Providencia, el gozo de la Resurrección. Amén.

                                                             Laus Deo Virginique Matri.

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