Me llamo César Pablo. Nací en Madrid (España) en 1971. Dios me ha bendecido con talentos sin número, empezando por mis padres (Paco y Carmen) , mis hermanos (Francisco, Carmen, David y Alejandro), mi esposa Patro y mis hijos Gabriel José, Ana María, Cristina María, David José y Pablo José. Trabajo en el mundo las tecnologías de la información y me atraen casi todas las ramas del conocimiento; juego al fútbol de vez en cuando, he practicado taekwondo y taichi, me encanta la montaña, la música clásica y escribo siempre que tengo un ratito.
Por lo demás, soy un indigno servidor de Dios, pero Él es mi Pastor y su Misericordia no deja de manifestarse en mí. Todo sea para su gloria. Amén.

Mándame un breve testimonio de tu experiencia de fe y amor a Dios y lo incluiré en esta sección.


Conocí a mi Señor [...] y poco a poco me fui dando cuenta de que algo cambiaba dentro de mí, yo ya no era la misma. [...] Estoy como nueva por dentro, muy fuerte, Él es tan maravilloso conmigo, me pone en cosas muy grandes y me siento tan chiquita, [...] he estado haciendo lo que nunca pensé que pudiera hacer. 

Él me habla a mi corazón y yo le hablo a su amor y su misericordia. Lo necesito tanto, yo sin Él no soy nada. Es tan maravilloso su amor que Él me saco de la oscuridad y ahora me ha puesto en lo alto al frente.

Tengo una necesidad de Él tan grande, es algo que no puedo entender, pero que me hace tan feliz, y lo amo lo amo mucho y quiero que Él ocupe todos mis momentos, todos mis sentidos, quiero que Él tome completamente mi voluntad.

Cleme - California (Feb-2002)


Carta a Jesucristo.

Querido amigo:

Te escribo porque tengo la necesidad de decirte algunas cosas de mi vida que me pesan profundamente, y que sólo tu puedes comprender.

Amigo, nunca he tenido tiempo de escucharte. Tu palabra me parecía intrascendente y las homilías me aburrían. Tampoco leí tu Evangelio porque creía que, contigo, iba a perder mi tiempo, ya que no me ofrecía la posibilidad de ganar dinero y mucho menos de divertirme.

Sé que me diste la vida, la libertad y la fe.

Sé que me diste un alma, tejida con ternura, paciencia e inmenso amor.

Sé que forjaste en mí un ser de provecho para afrontar con éxito la vida.

Sé que tu Providencia cuida de mí cada instante de mi vida.

Sé que estás en el Sagrario, esperándome cada minuto.

Sé de tu paciencia con mis muchos pecados

Sé de tu infinita capacidad de perdón.

Sé que diste tu vida para que yo viviera eternamente.

Pero, Señor, aún sabiendo todo lo que te debo, te confieso ahora que nunca tuve tiempo para amarte, como Tú me pides y como realmente te mereces.

Sé que muchas veces me buscaste para que fuera bálsamo a las infinitas injurias que te hacen cada día.

Sé que muchas veces me buscaste para que escuchase a mis hermanos y derramase sobre sus muchas heridas y sufrimientos mi comprensión y consuelo, pero no tenía tiempo, porque estaba ganando dinero o disfrutando de merecido descanso.

Señor, a pesar de saber que me buscabas, te confieso ahora que nunca tuve tiempo ni para Ti, ni para mis hermanos.

Te confieso Señor, que hoy me siento solo y comprendo que con dinero únicamente se compran cosas baratas y que un amigo como Tú no tiene precio.

A ti, mi Dios, amigo mío, te pido perdón porque no tuve tiempo de amar y te prometo que, a partir de hoy, cada minuto que me concedas de vida, llenaré mis manos de trabajo y mi corazón de amor para glorificarte a Ti y para servir a mis hermanos.

Paco Funes (mi padre) - Madrid (Feb/2002)


Mi vida ha sido un pequeño milagro, pues yo como criatura descubrí por pura gracia a quien me creó, me amó y me pidió que me entregara a El de una forma muy especial. Digo que le descubrí porque se puede “creer” en Dios pero no haber vivido una “experiencia” de Dios. Se descubre al Dios vivo cuando se experimenta su amor.

Tomado de http://www.carmelomaravillas.com/monja/testimonio.html

Sor María Brunilda de la Santísima Trinidad

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